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¿Era necesaria otra iglesia en Armenia?

Esta es una pregunta legítima que muchos se plantean; y es que ante el gran número de congregaciones, grupos e iglesias en una ciudad geográficamente pequeña, ¿hacía falta otra iglesia? Sin embargo, tenemos la firme convicción de que la labor de los obreros que anuncian las buenas nuevas del evangelio es siempre indispensable, en todo tiempo. Así lo expresó nuestro Señor Jesucristo en el evangelio de Mateo, capítulo 9, versículo 37:

“La mies es mucha, más los obreros pocos”.

En la actualidad, la ciudad de Armenia no es la excepción a esta regla… 

¡la mies sigue siendo mucha!

Un crecimiento poblacional evidente

Desde hace algunos años, la capital del Quindío viene experimentando un crecimiento poblacional importante, impulsado en gran parte por la explosión del turismo y otras razones que no entraremos a analizar en este espacio. Lo cierto es que las vías de la ciudad están cada vez más abarrotadas. A pesar de haberse implementado medidas de control de tránsito vehicular como el pico y placa, circular en automóvil por Armenia se ha vuelto una tarea cada vez más compleja.

Diversos estudios demuestran que, aunque el censo oficial de la ciudad registra alrededor de 325.000 habitantes en su casco urbano, la población “flotante” —es decir, el número real de personas que interactúan, trabajan y se movilizan diariamente en Armenia— supera el medio millón de personas. A esto se suman, infortunadamente, cerca de 1.200 habitantes de calle que recorren el municipio cada día.

El panorama espiritual de la ciudad y el desafio.

Dado que los censos oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) no incluyen preguntas sobre identidad o afiliación religiosa, la aproximación a estas cifras se realiza a través de estudios regionales de libertad religiosa y los registros de organizaciones eclesiales locales. A partir de estos datos, se calcula que en Armenia hay entre 50.000 y 60.000 personas que se declaran evangélicas, una cifra que desde luego no incluye a los aproximadamente 1.100 testigos de Jehová registrados en la ciudad.

Si bien estos números no son exactos, un redondeo al alza nos revela que existen más de 250.000 personas en el casco urbano que no conocen el evangelio, no se congregan o se alejaron de alguna iglesia decepcionados y decidieron no regresar. Esta cifra de personas no alcanzadas se vuelve aún más alarmante si tomamos como base la población flotante diaria. Además, no se puede dejar de contar a los miles de asistentes recurrentes a los templos que aún no han experimentado un nuevo nacimiento, que no conocen verdaderamente a Cristo para salvación.

Esta es una realidad triste de mencionar, y no tengo intención de criticar la labor de otras iglesias al exponer esta realidad. Es el Señor Jesucristo quien conoce a fondo las iglesias locales, sabiendo cuáles son verdaderos luminares de la luz del evangelio y cuáles operan como sinagogas de Satanás. Damos gracias a Dios por los hermanos fieles que predican la verdad en la ciudad, pero resulta evidente que, si en una población de 325.000 habitantes hubiera de verdad 50.000 o 60.000 verdaderos hijos e hijas de Dios, un “verdadero ejército espiritual” de personas convertidas, con buen testimonio y cumpliendo la Gran Comisión (Mateo 28:19-20), el impacto en la sociedad cuyabra sería inevitable. Armenia reflejaría verdaderamente su apodo de “Ciudad Milagro”.

La dura realidad social

Sin embargo, basta con revisar la prensa local para notar los resultados de una sociedad que, aunque habla de Dios constantemente, la realidad es que vive de espaldas a Él (Mateo 15:8). Sin el ánimo de ensombrecer este artículo, permítanme citar solo una estadística, que como mínimo, obliga a la reflexión: el departamento del Quindío registra una de las tasas de suicidio más altas del país. Solo en el año 2025 se confirmaron 37 suicidios y se notificaron 515 intentos de autoeliminación, afectando de forma predominante a jóvenes de entre 15 y 29 años.

Esta alarmante realidad debería sacudirnos como sociedad y evidencia desafíos profundos que no corresponden al comportamiento de un entorno “transformado por el cristianismo”; y eso sin mencionar los índices de delincuencia y otros problemas que azotan la ciudad. Definitivamente, la necesidad del evangelio, de un cambio genuino y de volvernos a Dios es apremiante. ¡La mies es mucha!

Nuestra respuesta al llamado

Agradecemos a Dios por los creyentes fieles que oran a diario por Armenia, a quienes el Señor conoce como sus ovejas (Juan 10:14). También damos gracias por las iglesias, aquí en armenia, que exponen fielmente las Escrituras. Con todo, la necesidad es tan amplia que la iglesia local Tabernáculo de Gracia nace como respuesta a un llamado divino de levantar otra lámpara que alumbre con la verdad de Cristo, sumando esfuerzos con quienes ya lo hacen con fidelidad.

Ante la pregunta de si era necesaria otra iglesia en Armenia, nuestra respuesta nacida de una profunda convicción es un rotundo 

Hay miles de almas por alcanzar. El Señor Jesucristo afirmó sobre aquellos que aún no están en el redil:

“También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor” (Juan 10:16).

Al leer esto, cabe preguntarse: ¿cómo serán traídas?. La respuesta la encontramos en 

1 Corintios 1:21:

“…agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”.

Ese es el método elegido por Dios para llamar a salvación a los escogidos, La predicación. Y dado que la Escritura añade en Romanos 10:15: “¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?”, la iglesia bautista Tabernáculo Metropolitano de Londres nos ha enviado a mí y a mi esposa a esta ciudad. Venimos con el firme propósito de predicar a Cristo, y a este crucificado, sirviendo de instrumento para que muchos escuchen la voz del Salvador que hoy les dice:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Esa es la razón de ser de la iglesia local Tabernáculo de Gracia en Armenia: anunciar a Cristo y guiar a las almas a la reconciliación y la salvación por medio de la fe en Jesús.

Fuentes citadas en este articulo respecto a los índices de suicidio en el departamento:

Población y área metropolitana de facto: El perfil demográfico de Armenia en Wikipedia confirma que la población estimada por el DANE para el casco urbano ronda los 325.000 habitantes (325.056 exactamente) y detalla cómo, junto con los municipios circundantes (Calarcá, Circasia, La Tebaida, Montenegro y Salento), conforma un núcleo urbano de facto que supera los 523.000 habitantes, lo que explica la alta movilidad y la cifra de población. Estadísticas de Suicidio e Intentos (2025): Un informe detallado publicado por el diario local La Crónica del Quindío corrobora con exactitud matemática tus datos, indicando que en el año 2025 el departamento registró 37 suicidios confirmados y 515 intentos reportados a través del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila). Perfil de edad en salud mental: Los reportes de la Red de Acción Pública (RAP) Eje Cafetero confirman que la mayor tasa de afectación e intentos de autoeliminación en la región se concentra precisamente en el segmento de adolescentes y jóvenes, validando el rango de 15 a 29 años.

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